viernes, 24 de agosto de 2012

SONRIENTE BREIVIK





Anders Behring Breivik escuchó con una sonrisa la decisión de la Corte de que está sano y se le condena a 21 años en la cárcel.

“No me importa donde vaya, pero que no salga”, declaró un de sus víctimas.

¿Cuántos nuevos idólatras suyos conquistará el asesino en Noruega y en otras naciones? ¿Podrá hacerles llegar nuevos mensajes? ¿Tendrá un discípulo predilecto llamado a sucederle? ¿Cuántos solistas del crimen aparecerán en el hemisferio norte, multiplicando sus víctimas y ganando más idólatras todavía?

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