“CATALUNYA, NOU ESTAT D’ EUROPA”, APUESTAN MUCHOS
Ungido por Pujol, el joven Artur Mas acompañaba muy sobrio al President. Mantuvo esta sobriedad cuando la mayoría de los votos parecía conferirle la Presidencia y un coro de funcionarios le aclamaba cada mañana a la entrada de la Generalitat: “President! President!” sin proclamarse él mismo como tal. Cuando maniobras de ERC urdidas por Carod Rovira le hurtaron la presidencia para asignársela a Pasqual Maragall mantuvo Mas sus buenos modales y su discreto discurso. A la espera de nuevas elecciones.
President ahora, por fin, Mas optó por el ademán enérgico y nos sorprendiò con la metáfora militar, días atrás, al reunir a los altos cargos de la Generalitat para arengarlos en reservado con una proclama guerrera:
- Sois los generales de un ejército que es la Generalitat y que tiene una gran misión!
La misión es la independencia de Catalunya, sugería Mas con claridad meridiana.
Pero días después Mas frenaba inesperadamente sus ímpetus independentistas. No participará en la próxima Diada, anunció a todos. Precisamente la Diada que más se perfila como gran manifestación de todos los independentistas. ¿Prudencia exigida por la gestión de la crisis económica que tiene que realizar conjuntamente con el gobierno español? ¿La admitirán los nacionalistas independentistas reunidos bajo la senyera?
Antes que Mas, Duran Lleida había anunciado su no participación: es nacionalista no independentista, como todos ya lo sabían. Pero después del anuncio de Mas, Duran cambia su decisión y hace saber a todos que participará en la manifestación. Dando por supuesto que no se ha convertido al independentismo.
El 8 de setiembre, la disputa por la instalación de Eurovegas en Barcelona o Madrid se resuelve con el anuncio de Eurovegas de que ha decidido instalarse en Madrid. Simultáneamente, Cataluña anuncia que apuesta por instalar Barcelona World, un nuevo complejo de ocio similar al que disputaba con Madrid. Pero Barcelona World no se instalará en la ciudad nombrada sino junto a Port Ventura. Con razón, el alcalde de Tarragona expresa su disgusto por la mención de Barcelona. Se supone que el Govern estaba planeando este Barcelona World de manera simultánea a la decisión de Eurovegas. Valenciano Enrique Bañuelos, promotor de Barcelona World, aporta el 20% de los 4,700 millones de euros previstos. La Caixa es la propietaria de los terrenos. Todos los implicados daban por seguro el No de Eurovegas. Según La Vanguardia, Bañuelos es un empresario “de azarosa trayectoria” que incluye la quiebra de Astroc y negocios inconclusos en Brasil. La Presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, explica que Madrid ganó por ser “más abierta” que Barcelona. Y expresa su “molestia” porque Cataluña anunciara “el día antes” una inversión en lo que es prácticamente lo mismo. Por su parte, Adelson no ha revelado todavía qué ciudad de la comunidad de Madrid acogerá el macrocomplejo de ocio y juego.
El 11 de Setiembre nos deparó un acontecimiento excepcional, inolvidable para todos, asistentes y telespectadores televisivos y lectores y oyentes de los medios de ese y los siguientes días, y al mismo tiempo nos plantea unas cuantas cuestiones difíciles: ¿cómo situar esta Diada celebrada por un millón y medio de personas en la historia catalana de larga duración, en el proceso político de Cataluña y España, en medio de la crisis que nos golpea a todos?
Un millón y medio de asistentes de todas las edades, de diversos perfiles sociales, creencias y comportamientos políticos, marcharon juntos y exultantes bajo un formidable despliegue de banderas, la senyera de todos, las esteladas de aquellos que pugnan abiertamente por la independencia, con un lema rotundamente independentista compartido por todos: Catalunya, nou estat d’Europa. Convocaban dos instituciones poco o nada conocidas, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y la Associació de Municipis per la Independencia (AMI), conocidas supongo que por pocos asistentes, sin un líder reconocido por todos. Habrá que ver qué logran ahora y después en medio de la compleja trama de los partidos catalanes y el gobierno del Reino.
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