Proclamadas las candidaturas, se marcan los contrastes entre Mitt Romney,
Paul Ryan y Barack Obama. Todos comparten empero una señal de idenAtidad
importante: no son Wasp. Romney mormón y Ryan católico romano de origen
irlandés porque no son Protestant y Ryan además por no ser Anglo Saxon sino de
origen irlandés.. Obama mulato por no ser White ni Anglo Saxon. Si ser White
Anglo Saxon Protestant atribuye prestigio a quien lo es, no serlo podría entenderse
como una desventaja considerable, tanto mayor para quien no es blanco.
Romney es el primer candidato mormón. Obama ya es el primer presidente mulato.
Romney y Ryan podrían atacar asimismo a Obama por su origen: su padre era
no sólo negro africano sino también por un tiempo islámico y después ateo. Y
por su nombre y apellido: Barack Obama nada tiene de “típicamente americano”:
peor todavía: nombre y apellido subrayan el origen islámico. También podrían
criticarlo por su incierta pertenencia eclesial: Obama era miembro de la
metodista United Church of Christ cuando se presentó como candidato en 2008
pero no se sabe a qué iglesia pertenece desde que pasó a vivir en la Casa
Blanca.
A los republicanos les convendría identificar por su nombre y apellido al
presidente para sugerir desconfianza y alertas ante este “negro” de origen
africano y peor todavía islámico. Por la identidad islamica de la mayoria de
los grandes enemigos de EEUU en gobiernos y, sobre todo, por aquellos
consagrados al terrorismo suicida. Cada 11 de setiembre evoca la atroz
capacidad de aquellos islámicos que provocaron la caída de las torres gemelas y
la enorme cantidad de víctimas estrellando ellos mismos aquellos dos aviones,
sucesivamente, contra las dos torres. Mayor testimonio de fe islámica no podría
imaginarse: estos suicidas se habían tenido que graduar en difíciles cursos
universitarios sabiendo que una vez graduados les esperaban los atentados
que exigian su inmolación. Matar a otros matándose a sí mismos.
Al presidente y candidato Obama le correspondió asumir años más tarde el
papel de vengador al ordenar la matanza en Pakistán del líder de aquellos
terroristas, Bin Laden. Pero la hazaña presidencial se consumó como matanza
inmediata, sin reconocerle al sentenciado las garantías del debido proceso
legal, que es tradición arraigada en los EE.UU. ¿Por qué así? podrían
preguntarle a Obama. ¿Para evitar acaso palabras comprometedoras de Bin
Laden acerca del Presidente Bush y/o la política exterior de EEUU, las
relaciones americano-pakistaníes? ¿Por qué la difusión televisiva de aquel
grupo gubernamental encabezado por Obama y Hillary Clinton sentados a la espera
de que la matanza se consumara?
No creo que Romney o Ryan evoquen el caso para atacar ahora a Obama.
De estar en el poder, hubieran hecho lo mismo.
A Obama en cambio le convendrá subrayar la inmensa distancia de clase
social y fortuna personal de los dos republicanos respecto de él mismo y de la
mayoría de los electores y las frases de ambos en abierta defensa de los privilegiados.
Y también, la notoria impericia de Romney en el campo básico de las
relaciones internacionales, recordando aquellos despistes verbales que
dieron tanto que hablar durante su visita al Reino Unido en víspera de los
Juegos Olímpicos.
Habrá que ver qué contrastes marcan los ciudadanos y los medios entre
estos personajes de las elecciones norteamericanas pero sobre todo entre sus
programas, sus apoyos y sus visiones de EEUU, y del mundo en el que
viven. ¿Perciben acaso Obama, Romney y Ryan al mundo actual como escenario de
una implacable, transnacional guerra de religiones?
Apenas celebrado el aniversario de la catástrofe del 11 de Setiembre, matan
en Libia el 13 al embajador de EEUU y tres miembros de la embajada en protesta
por un video que supuestamente ofende al Islam. Colosal desproporción entre la
ofensa y la respuesta. Inmediata reacción de Obama: “Ningún acto de terror”
-dijo- hará que EEUU “se rinda en su compromiso con la justicia.” La promesa de
“justicia” anuncia una respuesta armada, una nueva intervención militar de
Libia, una nueva edición de la gesta de Bush en Irak. El video sigue provocando
más violencia en otros escenarios. Manifestantes islamistas atacan las
embajadas de EEUU en Yemen y en Egipto. El Presidente de Egipto condena ataques
y burlas al profeta. El salafismo se impone sobre la supuesta “primavera
árabe”. EEUU envía dos barcos de guerra y un grupo de marines a Libia. La
crisis de las embajadas se extiende y en Egipto, el Presidente Morsi carga
contra EEÚU en la víspera de más protestas en El Cairo. Tiran piedras y bombas
de gasolina contra la embajada. Llegado el viernes 14, ¿qué harán después del
culto islámico de la mañana los iracundos ofendidos por el video? En la
capital de Sudán, Cartún, los manifestantes contra el video atacan las
embajadas de Alemania y el Reino Unido y pisan en la calle las respectivas
banderas nacionales. En Líbano, Benito XVI realiza su prometida visita que
entiende y quiere que sea entendida como un “Peregrinaje de Paz” y repite el pedido
de muchos otros jefes de Estado: No exportar armas a Siria.
Si un solo video que se burla del Islam, hecho quizás en EEUU y/o Israel ha sido capaz de provocar esta interminable
secuencia de ofendidos manifestantes gritones y frecuentemente armados en unos
treinta países¿cuántos videos provocadores vendrán después, producidos con la
doble intención de seguir aguijoneando la ira de los islámicos, la violencia
contra americanos y europeos y las consiguientes respuestas de los agredidos?
¿Qué cadena de atentados seguirá desplegándose contras las embajadas
occidentales? ¿Qué hará EEUU? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Obama bajo
el escrutinio de sus rivales republicanos? ¿Qué le exigirán Romney y Ryan al
presidente? ¿Llegarán también las iras islámicas contra la propia España, sus
ciudades y sus embajadas?
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