domingo, 24 de agosto de 2014

DANZA DE LA MENTA Y EL ORÉGANO



Liber y Marta me traen de Torelló un regalo inesperado: una planta de menta y otra de orégano. Las dos en sus macetas, en medio de macetas más grandes para evitar que, al regarlas, el agua moje al mueble donde les doy acogida.

Estreno estas plantas regándolas y horas más tarde cortándoles algunas hojas  para incluirlas a lo largo del menú de la cena.

Al cenar, las dos me sorprenden: giran lentamente,  cada una en su respectiva maceta. 

Las dos se mueven simultáneamente y sus sombras en la pared retratan sus movimientos. 

Pueden confirmar este sereno, estimulante espectáculo a lo largo de sus días.  
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