PUTIN PROTAGONISTA
Primavera-verano 2014 combina conflictos de larga duración en Oriente Medio con uno, nuevo, entre Rusia, EEUU y la Unión Europea. Tienen un protagonista: Vladimir Putin. Su presidencia dura seis años, hasta 2018, pero puede ser reelegido. ¿Lo será? Los formidables recursos que sabe usar parecen prometerle la reelección.
Cuando concluía el Mundial de Fútbol, Putin culminaba su gira por Latinoamérica, desde Cuba hasta Argentina, con diálogos bi o multilaterales en escenarios diversos como la propia final del Mundial en Río. El siguiente Mundial será en Rusia. ¿Cómo funcionarán entonces las relaciones de Rusia con EEUU y la UE? Llegado este verano a Argentina, previo paso por la cumbre de los BRICS en Fortaleza y visitas a Cuba y Venezuela, Putin otorgó créditos por millones a Argentina y, agradecida, Cristina le regaló dos caballos: uno de polo para él y otro de silla para su esposa que ya no lo es: semanas atrás, Putin había anunciado en TV, con ella a au lado, cordialmente, que se habian divorciado.
Mientras, los conflictos se diversifican y sus actores también. El Ejército de Israel halló los cadáveres de tres jóvenes secuestrados cerca de Hebrón 19 días atrás. Afirmó entonces el Primer Ministro Netanyahu: “Hamas es responsable de una tercera intifada y Hamas pagará.” Pidió el viceministro de Defensa israelí Danny Danon “un asalto militar dirigido a la destrucción total de Hamas.(...). Hay que frenar el flujo de dinero que directa o indirectamente mantiene el terror, haciendo pagar un alto precio a todo el liderazgo palestino.” ¿Romperá Mahmud Abas su alianza con Hamas? La lucha continúa, incluye sus treguas pero destaca sobre todo la inmensa desproporción entre el número de víctimas a un lado y al otro: muchas más en Hamás.
El derribo del vuelo 17 de Malaysia Airlines en Ucrania, pero en una zona controlada por rebeldes rusos, y sus 300 civiles muertos -en gran número holandeses- se imputó demasiado velozmente en la UE y EEUU al Presidente Putin, sin pruebas que fundaran acusación tan grave. La apresurada respuesta de la UE con sanciones económicas y la rápida organización de una Unión Energética para acabar con la dependencia de suministros rusos buscándolos en otros mercados y el apoyo del Presidente de la UE a esta reacción endureció aún más el conflicto, que sigue agravándose. Rusia deja de comprar por un año frutas, verduras y carne de la UE y de EEUU pero rápidamente la obtiene de otros proveedores en América Latina. “Presionar era contraproducente”, advierte Putin a Obama. Pero Alemania decide sanciones a Rusia aunque la perjudiquen a ella: el comercio entre ambos países le proporcionaba 300.000 puestos de trabajo y las sanciones afectan a sus sectores bancario, energético y militar. Para peor, en el segundo trimestre, Alemania no crece más del 1%, Italia y Francia entran en recesión, condenando al estancamiento a la eurozona. Y en medio de una crisis mucho más larga, en Irak los yihadistas matan a 80 yazidíes por no convertirse al Islam. Y en África, el évola provoca que un millón de personas estén en cuarentena y amenaza con extenderrse en otros continentes. Y la OTAN insiste: acusa a Putin de una incursión militar rusa en Ucrania.
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